Todo comenzó con una herida profunda. Celene Sandoval, enfermera y partera, recibió la noticia: cáncer en etapa 4. En la penumbra de una habitación en 2008, ella miró a su hermano Francisco y le entregó la misión de su vida:
Sin dinero ni infraestructura, Francisco empezó con volantes escritos a mano. Su primer "consultorio" fue su propio escritorio en el Ayuntamiento de Rosarito. Entre sellos y expedientes, se realizó la primera revisión.
En octubre de 2008, bajo una lluvia gélida, más de 500 mujeres llegaron a la explanada. Rosarito estaba despertando.
Entendimos que el cáncer arrebata la identidad. Por eso creamos el banco de pelucas y prótesis: para devolver la dignidad.
Como Doña Martha, quien temía al viaje a Mexicali. Nosotros transformamos ese viaje de terror en un trayecto con café, canciones de Rocío Dúrcal y esperanza. Nadie lucha sola.
En 2025 enfrentamos nuestra noche más oscura: nos quedamos sin clínica. Pero las puertas cerradas no nos detuvieron. Gracias a la comunidad, hoy estamos instalados en nuestra sede en la Colonia Lienzo Charro en Rosarito.
Sin apoyos gubernamentales, cada peso de recuperación de $150 es el combustible que nos mantiene de pie.
La promesa cruzó fronteras. Hoy contamos con varios módulos en Nayarit, como el hermoso Módulo 4: Tecuala "Mayu Rodríguez", volviendo a las raíces de Celene, y nuestro corazón en Rosarito.
Nuestra gran visión: La Clínica de Especialidades con Rayos X y quirófanos propios. Porque 1 de cada 8 mujeres enfrentará esta batalla. ¿A cuál de ellas dejarías desprotegida?