Aprende a diferenciar el flujo por Hongos (Candidiasis) del flujo por Bacterias (Vaginosis). No te automediques con los óvulos equivocados.
La vagina es un ecosistema perfecto e inteligente. Tiene su propio sistema de limpieza y defensa compuesto principalmente por bacterias buenas llamadas Lactobacilos.
Estas bacterias buenas mantienen el ambiente ácido (pH bajo), lo que impide que otros microorganismos "malos" crezcan y causen problemas.
Cuando algo altera este pH (como usar jabones íntimos, tomar antibióticos, la humedad de un traje de baño, estrés o incluso el contacto con el semen), los lactobacilos mueren. Al quedarse sin defensa, los hongos o las bacterias malas aprovechan para multiplicarse de más, causando la infección.
Es causada por el hongo Candida albicans. Es sumamente molesta, pero fácil de tratar.
Es blanco, muy espeso y grumoso. Muchas pacientes lo describen con apariencia de "requesón" o leche cortada.
No tiene un olor fuerte desagradable. Algunas veces puede oler levemente a levadura, pan o cerveza.
Su característica principal es una comezón (picor) intensa e insoportable. Ardor al orinar y enrojecimiento severo en la zona exterior.
Ocurre cuando las bacterias "malas" (como la Gardnerella) superan a los lactobacilos sanos. ¡No es una enfermedad de transmisión sexual!
Es abundante, muy líquido (acuoso) y suele ser de un color blanco-grisáceo o levemente amarillento.
Su característica principal es un fuerte olor a pescado. Este olor empeora mucho después de tener relaciones sexuales o durante la menstruación.
Generalmente causa un ardor leve o sensación de irritación, pero no hay tanta comezón ni inflamación exterior como con los hongos.
Contesta estas 3 preguntas sencillas para identificar hacia dónde apuntan tus síntomas.
La mayoría de los óvulos de libre venta en la farmacia (como el Clotrimazol) son antifúngicos (solo matan hongos). Si tu infección es bacteriana (vaginosis), ponerte un óvulo para hongos no te hará nada y la infección avanzará.
Las bacterias requieren antibióticos específicos recetados por un médico (como Metronidazol o Clindamicina).
Toca las tarjetas para desmentir los rumores más comunes:
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